Camino de Guadalupe
Acontecimiento Guadalupano · Capítulo 6 de 15
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Acontecimiento Guadalupano
Capítulo 6

Fray Juan de Zumárraga

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Hoy descubrirás: Que los alumnos conozcan a Zumárraga como buen pastor y protector de los indígenas, y que descubran que la fe verdadera se expresa en servicio y obras concretas.

Idea central: Zumárraga nos muestra una fe que se arremanga: defiende al débil, denuncia la injusticia y construye obras concretas de bien.

¿Qué hace un buen pastor cuando ve que alguien sufre una injusticia?

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Fray Juan de Zumárraga nació en Durango, Vizcaya, España, en el año 1468. De origen vasco, su lengua materna era el euskara; posteriormente aprendió el latín, el castellano y algunas lenguas indígenas. Hijo de labradores acomodados, con cierta influencia urbana, creció en un ambiente de libertad social y política. Apenas había llegado a la pubertad cuando estaba en efervescencia el encuentro con las Américas, que amplió las expectativas de vida y aventuras en la península ibérica y en el mundo.

En este capítulo
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Origen y vocación franciscana

Zumárraga ingresó como novicio franciscano en el convento guipuzcoano de Nuestra Señora de Aránzazu, cuando todavía contaba pocos años de edad, comenzando así otra etapa formativa en su vida en el ejercicio de diversos puestos en su congregación, por lo que se le conoció como ejemplar religioso y prudente superior. El Emperador Carlos V le conoció cuando se alojó en el Convento del Abrojo, para asistir a las Cortes de Valladolid del año 1527 y a unos ejercicios espirituales en el monasterio. Al final de los mismos, dispuso una comida con abundancia de viandas que Fray Juan repartió entre los pobres, detalle que impresionó muy gratamente al monarca y que tal vez pesó en su decisión de enviarlo como obispo a la Nueva España. En esos momentos Zumárraga contaba ya con 60 años.

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La llamada a la Nueva España

Fray Juan conocía las denuncias de Bartolomé de Las Casas que defendía la libertad de los indígenas y atacaba las codicias de las primeras autoridades interesadas, principalmente, en enriquecerse sin pensar en la injusticia de los medios que empleaban. Compartía esta preocupación y comprendía la tragedia de los indígenas y los defendía, indignado por los abusos denunciados. Es en este contexto cuando en 1527, el Emperador Carlos V decide designar una autoridad civil y una autoridad eclesiástica para resolver los abusos de los conquistadores y las múltiples denuncias que se incrementaban sobre el trato y esclavitud de los indios. La autoridad civil la integraron cinco oidores constituidos en Real Audiencia; su presidente fue el licenciado Nuño de Guzmán, el cual ya se encontraba en América. La autoridad eclesiástica, con categoría de obispo, de primer obispo de México, se confió a Juan de Zumárraga encomendándole dos comisiones específicas: fundar el obispado, cuya sede se asentaría en la Ciudad de México, y proteger a los indios en territorio novohispanos.

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Defensor de los indígenas

Fray Juan llegó a México el 6 de diciembre de 1527 y confirmó los abusos de que eran objeto los indígenas, tanto por su directa observación como por informes de franciscanos y de la población autóctona. Así, por ser mandato del rey y por vocación personal, buscó ejercer a plenitud las tareas que le habían sido encomendadas. Inmediatamente enfrentó y hábilmente sorteó los conflictos con el gobierno de la Primera Audiencia, quienes le impedían ejercer su potestad de orden e incluso de jurisdicción. Trataba de ayudar y proteger a los indígenas, defendiéndolos y defendiéndose de los malos gobiernos de españoles, especialmente de la Primera Audiencia, que acumulaban un sinfín de crímenes al punto que trataron de asesinar al propio obispo. Al prelado no le quedó más remedio que lanzar la excomunión contra estos malhechores. A tal punto de dificultad llegó a estar la situación, que los franciscanos decidieron abandonar la Ciudad de México.

Pero antes de salir de su monasterio en secreto, fueron a la iglesia y consumieron el Santísimo Sacramento y se retiraron a Texcoco, junto con los niños de su escuela. Era tal el momento que se estaba viviendo, que incluso los misioneros pensaron seriamente en abandonar la Nueva España de forma permanente y regresar todos a la Península. Las cartas que el padre Zumárraga enviaba a España eran interceptadas por sus adversarios y tuvo que valerse de argucias para hacer llegar sus quejas al monarca, lo que al fin consiguió en una ocasión en que envió varias cartas y documentos con un marino vasco que supo esconderlos y luego entregarlos a la emperatriz en ausencia del emperador Carlos. Así hizo llegar a la Corte Real la histórica carta del 27 de agosto de 1529, en que Zumárraga da cuenta minuciosa de todos los incidentes ocurridos en la colonia desde su conquista.

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Obispo, educador y constructor

Al final de la carta pide sobre todo una serie de medidas concretas para proteger a los indios y el obispo hizo una aclamación con todo su corazón: “si Dios no provee con remedio de su mano está la tierra en punto de perderse totalmente.” Y, ante el asombro de todos, Dios sí intervino en esta situación caótica y lo hizo por medio de lo más amado para Él, su propia Madre.

Una de las principales preocupaciones del Obispo fue la educación de los indios. Con los franciscanos y el virrey de Mendoza fundó el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco para las hijas de los nobles aztecas, inaugurado en 1535 que perduró hasta finales del SXVIII y el Colegio de San Juan de Letrán, para mestizos, a cuya construcción contribuyó con sus propios fondos. Zumárraga no solo se preocupó por la enseñanza básica, sino que propuso a la Corte y promovió entusiastamente la creación de la Real y Pontificia Universidad de México, lo que al fin ocurrió por real cédula de 1551, ejecutada en 1553. Creó dos hospitales: el del Amor de Dios, fundado hacia 1540 en la Ciudad de México para indígenas, enfermos contagiosos especialmente venéreos, que sobrevivió hasta finales del SXVIII, y otro en el puerto de Veracruz.

05

Desarrollo económico y cultural

Por ese mismo tiempo, Zumárraga importó de España bestias de carga, sobre todo burros y mulas además de ganado vacuno, ovinos, caprinos, cerdos, aves de corral, excepto pavos, que eran oriundos del país, y de otras especies y accesorios agrícolas en cantidades suficientes para liberar a los indígenas de la esclavitud de transportar sobre sus espaldas esa carga y también para su empleo en faenas del campo, que entonces se practicaban de manera totalmente rudimentaria. Junto con esos equipos importó gran variedad de semillas hasta entonces desconocidas por los naturales, con las que éstos mejoraron su dieta, su economía y hasta sus costumbres, así como frutas, cereales, forrajes y muchos otros elementos de progreso. Fomentó las artesanías y trajo en tres navíos muchos artesanos casados, con sus respectivas familias, para que enseñaran a los indios, y también varias beatas –no monjas- que enseñaron trabajos y artes manuales a las niñas indígenas. Además, enseñó y fomentó el arte formal entre los naturales y les instruyó en diversos oficios.

Desde 1535, con el apoyo del primer virrey Antonio de Mendoza, trató de dar cumplimiento a la cédula de 1530, que prohibía la esclavitud entre los indígenas. Como obispo realizó una encomiable labor episcopal al sentar las bases de la organización institucional de la Iglesia de la arquidiócesis de México. En 1546 fue nombrado arzobispo de México. Supo de la noticia, pero no alcanzó a recibir la bula del palio remitida el 8 de julio de 1547, con casi 79 años y una condición física deteriorada. Murió el 3 de junio de 1548 a consecuencia de una uremia, causando una conmoción en la ciudad entera que sentía verdadera veneración por él. Zumárraga murió pobre y lleno de deudas. Siempre llevó una vida ejemplar, austero, muy religioso, humilde, propagador incansable del Evangelio y caritativo sin límite. Sus restos fueron depositados en la Catedral de México. Zumárraga es considerado parte fundamental en el proceso cultural de México durante el siglo XVI.

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Zumárraga y el Tepeyac

Es el enlace entre el viejo y nuevo mundo, la conexión entre los cambios y la reestructuración de la Iglesia católica de entonces, el vínculo entre la legislación y el control por parte de la Inquisición y la Corona española. A este emprendedor arzobispo le tocó ser uno de los actores principales en el trascendental suceso conocido como el Milagro del Tepeyac ocurrido el 12 de diciembre de 1531.

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Puntos importantes

Fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, defendió a los indígenas, promovió su educación con la fundación de colegios y lideró mejoras agrícolas y artesanales para transformar la economía local.
Fue una figura clave en el Milagro del Tepeyac en 1531 y en la organización institucional de la Iglesia en México, marcando profundamente el proceso cultural del siglo XVI.
Como emprendedor, buscó formar una colonia fija y próspera, promover el trabajo productivo y favorecer una convivencia pacífica con los indígenas.

La luz del Tepeyac

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Glosario

El Palio

Es una faja blanca con cruces negras, que pende de los hombros sobre el pecho, concedida por el papa, como insignia pontificial, a los arzobispos y a algunos obispos. Simboliza el cordero que el Buen Pastor ponía sobre sus hombros. El Palio indica que Cristo nos lleva a todos nosotros. Representa también al pueblo que el Señor pone sobre los hombros del arzobispo.

Datos curiosos

Sabías que....

Entre 1532 y 1534 Fray Juan de Zumárraga y el Virrey Antonio de Mendoza realizaron gestiones para traer la primera imprenta a la Nueva España, concediéndole a Juan Cromberger (impresor alemán establecido en Sevilla) el privilegio exclusivo de tener imprenta en México y traer libros. Cromberger confía esta empresa a Juan Pablos (Giovanni Paoli), un impresor de origen italiano oficial de su taller, que llegó a México en 1539 y se estableció en la “Casa de Cromberger”, propiedad de Zumárraga (en la actual calle Moneda). Así en 1539 Zumárraga instauró en la Ciudad de México, la primera imprenta del Virreinato, involucrándose en la producción bibliográfica como autor y editor.

Su participación no fue sólo administrativa, sino que mantuvo sus intenciones originales: la instrucción de los indígenas y la propagación de la fe cristiana. Por ello escribió muchas obras importantes, destacando Doctrina Cristiana para instrucción y confirmación de indios y Doctrina Cristiana explicada en lengua mexicana. Sus publicaciones le permitieron difundir, unificar e instruir a la sociedad virreinal en forma masiva, directa y acorde a sus objetivos, así como editar obras por él escritas o traducidas en lengua indígena para facilitar su difusión, formando la primera biblioteca del nuevo mundo.

La imprenta de Juan Pablos, además de ser la primera imprenta en México, es también la primera imprenta en América Latina.

Según el historiador Icazbalceta, Zumárraga escribió en una de sus últimas cartas al Emperador: “Muero muy pobre pero muy contento”, y sólo le pedía que cuidase de su iglesia y le proveyera de un nuevo prelado, lo más pronto posible.

Un dato...

Casualmente, el 12 de diciembre del año 1527 el Emperador Carlos V presentó como obispo a Juan de Zumárraga, pero sin la confirmación del papa por un momentáneo conflicto entre éste y el Emperador, de tal manera que Zumárraga hubo de partir para su diócesis sin ser consagrado obispo, circunstancia de que habían de valerse sus enemigos para dificultar su tarea.

Unos días después, el 10 de enero de 1528, se le confirió también el cargo de Protector de los Indios. Además de ser el primer obispo de México también fue el primer inquisidor. Ejerció su cargo desde 1536 a 1543, llevando a cabo la realización de 183 causas.

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Juanito