GUÍA ESENCIAL DEL
Acontecimiento
Guadalupano
Relato, mensaje, símbolos y claves para vivir Guadalupe hoy.
«¿No estoy yo aquí que soy tu madre?»
CONOCER CONTEMPLAR VIVIR
PRESENTACIÓN
Una lectura para entrar en el acontecimiento
Esta guía ofrece una lectura ordenada del Acontecimiento Guadalupano: comienza con lo ocurrido en el Tepeyac, presenta su mensaje y su pedagogía, ayuda a leer el lenguaje de la imagen y termina con claves para vivir Guadalupe hoy.
Está pensada para la lectura personal, la catequesis y el trabajo comunitario. Cada capítulo puede recorrerse por separado o como parte de un solo camino.
EL RECURSO EN UNA MIRADA
Diez capítulos. Un solo acontecimiento.
CAPÍTULO 01
Qué ocurrió en el Tepeyac
Contexto y sentido del acontecimiento
En diciembre de 1531 habían pasado diez años desde la caída de México-Tenochtitlan. El mundo indígena había perdido la guerra, buena parte de sus instituciones y muchos de sus referentes religiosos. A las heridas del conflicto se sumaban las enfermedades, y pueblos de lenguas y culturas distintas tenían que aprender a vivir juntos sin saber todavía cómo. Era un tiempo de orfandad y división, y también el comienzo de una sociedad que aún buscaba su rostro.
En ese mundo vivía Juan Diego Cuauhtlatoatzin, indígena bautizado, hombre sencillo del pueblo, que caminaba a Tlatelolco para recibir instrucción en la fe. Entre el 9 y el 12 de diciembre, en el cerro del Tepeyac, la Virgen María le salió al encuentro cuatro veces. Le pidió una «casita sagrada» donde mostrar y dar a Jesucristo, y lo envió ante el obispo de México, fray Juan de Zumárraga. El obispo pidió una señal, y la señal llegó en la tilma de Juan Diego: flores fuera de temporada y, al abrirla, la imagen de la Virgen.
Del Tepeyac salió un lenguaje nuevo para un pueblo herido: una Madre común, un mensajero indígena, una autoridad de la Iglesia que discierne, un signo que todos pueden ver y ser hogar. Lo que empezó como experiencia de un hombre se volvió encuentro, misericordia, reconciliación y nacimiento de una comunidad.
CAPÍTULO 02
Las apariciones, del 9 al 12 de diciembre de 1531
Del 9 al 12 de diciembre de 1531
Cada encuentro hace avanzar la misión y deja algunas de las palabras centrales de María.
9 de diciembre, de madrugada: primer encuentro
Camino de Tlatelolco, Juan Diego escucha un canto de aves en el Tepeyac. En lo alto del cerro lo espera una mujer que lo llama con ternura: «Juanito, Juan Dieguito». Ella se presenta: «Yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive». Y le confía su deseo: «Mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada», para mostrar y dar allí a Jesucristo, su Hijo, y manifestar por medio de Él su amor, su compasión, su auxilio y su defensa.
Esa maternidad alcanza a Juan Diego, a los habitantes de aquella tierra y a todos los que la amen, la busquen y confíen en ella. En la casita quiere escuchar su llanto y remediar sus penas. Con ese encargo lo envía al obispo.
9 de diciembre, por la tarde: segundo encuentro
Zumárraga escucha a Juan Diego y lo despide sin creerle todavía. De vuelta en el Tepeyac, Juan Diego le pide a la Señora que mande a alguien importante y respetado. María confirma su elección: «Es muy necesario que tú, personalmente, vayas, ruegues, que por tu intercesión se realice mi querer, mi voluntad». Juan Diego acepta volver.
10 de diciembre: tercer encuentro
Juan Diego se presenta otra vez ante el obispo. Zumárraga lo interroga con detalle y le pide una señal. Por la tarde, en el Tepeyac, María acepta: «Está bien, hijito mío, volverás aquí mañana para que lleves al obispo la señal que te ha pedido». El discernimiento de la Iglesia queda incorporado a la misión.
11 de diciembre: la enfermedad de Juan Bernardino
Juan Diego falta a la cita. Su tío Juan Bernardino ha caído gravemente enfermo y él se queda a cuidarlo. La misión parece detenida por el sufrimiento de una persona concreta.
12 de diciembre: cuarto encuentro
Y el martes, cuando todavía estaba muy oscuro, de allá vino a salir, de su casa, Juan Diego, a llamar al sacerdote a Tlatelolco. María baja a su encuentro: «¿Qué pasa, el más pequeño de mis hijos? ¿A dónde vas, a dónde te diriges?» Escucha su angustia y responde: «No se turbe tu corazón, no temas esta enfermedad ni ninguna otra angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo?» Le asegura que su tío ya está sano.
Luego lo manda a la cumbre. Allí encuentra flores impropias de diciembre en un cerro pedregoso. Las recoge en su tilma, María las acomoda con sus propias manos y le dice que ésa es la señal.
12 de diciembre: la señal ante el obispo
En la casa del obispo, Juan Diego abre la tilma. Las flores caen al suelo y en la tela aparece la imagen de la Virgen. Zumárraga y los presentes se arrodillan ante ella.
12 de diciembre: Juan Bernardino
Ese mismo día María se había aparecido también a Juan Bernardino. Lo curó y le dio el nombre con el que quería ser conocida: Santa María de Guadalupe. El enfermo pasó a ser testigo del acontecimiento.
El desenlace
Juan Diego muestra al obispo el lugar en el que la Virgen quiere que le construyan la casita sagrada. La realizan los indígenas en apenas catorce días y la imagen de la tilma se expone en ella. El pueblo empieza a acudir a contemplarla.
CAPÍTULO 03
Las apariciones en síntesis
Cronología y protagonistas
| Fecha | Encuentro | Mensaje central | Fruto |
|---|---|---|---|
| 9 dic. | Primera aparición | María se presenta como Madre del verdadero Dios y pide una casita para mostrar a Jesucristo. | Juan Diego recibe la misión. |
| 9 dic. | Segunda aparición | Juan Diego pide que vaya alguien más importante; María lo confirma a él. | La pequeñez queda dentro de la misión. |
| 10 dic. | Tercera aparición | El obispo pide una señal y María acepta darla. | Fe y discernimiento eclesial se encuentran. |
| 11 dic. | Enfermedad de Juan Bernardino | Juan Diego se queda a cuidar a su tío. | La persona concreta entra en el centro de la misión. |
| 12 dic. | Cuarta aparición | «¿No estoy yo aquí que soy tu madre?» | La maternidad se vuelve cercanía y protección. |
| 12 dic. | Flores y tilma | María entrega la señal pedida por el obispo. | El mensaje recibe un signo visible. |
| 12 dic. | Juan Bernardino | María lo cura y le da su nombre. | El enfermo se vuelve testigo. |
| Después | La casita y el pueblo | El deseo de María comienza a cumplirse. | La experiencia personal se hace comunitaria. |
Una misma misión, varios protagonistas
- María llama, consuela, envía y conduce a Cristo.
- Juan Diego escucha, camina, insiste y lleva el mensaje.
- Juan Bernardino recibe la curación y confirma lo ocurrido.
- Zumárraga escucha, discierne, pide una señal y acoge.
- El pueblo recibe la imagen y se reúne en torno a ella.
Desde el principio, Guadalupe es obra de comunión y colaboración: personas muy distintas sirven a una misma misión, cada una con su parte.
CAPÍTULO 04
El mensaje de Guadalupe
Siete acentos de un mismo mensaje
Las palabras y los gestos del Tepeyac forman un solo mensaje con siete acentos.
Jesucristo en el centro. María se presenta como Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive y pide una casita para mostrar y dar a su Hijo. Todo en Guadalupe conduce hacia Él.
Una Madre que se acerca. «¿No estoy yo aquí que soy tu madre?» María llama a Juan Diego por su nombre, entra en sus preocupaciones y lo protege. Esa maternidad se abre a todos sus hijos, cada uno con su historia, sus miedos y su misión.
Los pequeños como mensajeros. Juan Diego se considera poca cosa y propone a otro. María lo mantiene a él. La capacidad de servir a Dios nace de su llamada; el prestigio, el poder y la posición social quedan fuera de la cuenta.
Una fe que discierne. Zumárraga escucha, pregunta y pide una señal, y María acepta ese proceso. La confianza en Dios y el examen cuidadoso caminan juntos.
La persona antes que el plan. Cuando Juan Bernardino enferma, María escucha la preocupación de Juan Diego sin reprocharle el desvío, y cura al enfermo. En una obra hecha en nombre de Dios, quien sufre ocupa el primer lugar.
El Evangelio dentro de una cultura. María habla con palabras, gestos y símbolos que Juan Diego reconoce como suyos, y desde ahí lo conduce a Jesucristo.
Una casa común. María pide una casita. La experiencia de un hombre se abre así a una comunidad que acoge, escucha, consuela y reúne.
CAPÍTULO 05
La pedagogía de María en el Tepeyac
Un método de acompañamiento
El mensaje está también en la manera de actuar de María. Su trato con Juan Diego, visto en orden, es un método de acompañamiento.
- Sale al encuentro. Juan Diego iba al catecismo, sin buscar ninguna aparición. La iniciativa es de Ella.
- Llama por el nombre. Antes de recibir un encargo, Juan Diego se sabe conocido y tomado en cuenta.
- Escucha. Cuando vuelve desanimado, Ella le deja contar lo ocurrido y responde a sus dificultades reales.
- Confía en quien se siente pequeño. Ante la propuesta de enviar a otro, reafirma su elección y lo manda de nuevo.
- Respeta los procesos. Hay preguntas, demoras, idas y vueltas. María deja que el discernimiento siga su curso.
- Busca a quien cambia de camino. Cuando Juan Diego rodea el cerro para evitarla, ella baja a buscarlo.
- Une persona y misión. Juan Diego cree que tiene que escoger entre su tío y el encargo. María le ahorra esa elección: cura al tío y reabre el camino hacia el obispo.
- Ofrece una señal que otros pueden ver. Las flores y la imagen permiten que la experiencia de uno sea reconocida por muchos.
- Acompaña sin sustituir. María lo sostiene, y quien camina, habla, insiste y se presenta ante el obispo es Juan Diego. Su cercanía lo fortalece para asumir su propia misión.
En estilo guadalupano, acompañar es salir al encuentro, llamar por el nombre, escuchar, confiar, dar tiempo, atender el sufrimiento y ayudar al otro a asumir su responsabilidad.
CAPÍTULO 06
La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe
El lenguaje visual de la tilma
La tilma se lee como un mensaje visual. Unos elementos vienen de la iconografía cristiana; otros dialogaban con el universo simbólico nahua. Todos apuntan a lo mismo: María viene como Madre y lleva en su seno a Jesucristo.
| Elemento | Qué se ve | Cómo puede leerse |
|---|---|---|
| Rostro | Una joven de rostro moreno, ni claramente española ni simplemente indígena | Cercanía y encuentro para una sociedad mestiza que nacía con dolor |
| Cabello | Suelto y con la raya en medio | Signo de virginidad |
| Vientre y cinta | Cinta oscura sobre el vientre; el Niño no aparece en brazos | Una mujer encinta, que viene a mostrar y entregar a su Hijo |
| Flor de cuatro pétalos | La única de su tipo en la túnica, sobre el vientre; identificada como Nahui Ollin, «Cuarto Movimiento» | Para los nahuas, el sol en movimiento, los cuatro rumbos y el centro que los une. Sobre la matriz de María señala a Cristo como centro de la creación y de la historia |
| Manto | Azul verdoso o turquesa, sembrado de estrellas | El turquesa era el color reservado al tlatoani y significaba que era el emperador. La Virgen, al usar ese tono, está mostrando que es Emperatriz al estilo del tlatoani, que también era sacerdote. |
| Túnica | Rosada o asalmonada, con motivos florales al modo de los códices | La tierra. Algunas figuras se han leído como flor-cerro-corazón: tierra, agua, vida y lo sagrado |
| Rayos | Un gran resplandor detrás de la figura | La mujer «vestida de sol» de Apocalipsis 12. María está delante del sol: el Sol de Justicia es quien lleva en su seno |
| Luna | María de pie sobre una luna creciente | México significa «en el ombligo de la luna» y es justo donde está parada la Virgen. Además, el negro junto a los tonos de las alas del ángel forman los colores negro, azul, blanco y rojo, que representaban los cuatro rumbos del universo. |
| Manos y rodilla | Manos juntas; una rodilla ligeramente flexionada, con el pie insinuado bajo la túnica | Oración y, posiblemente, un paso de danza, forma de oración en el mundo indígena |
| Ángel | Sostiene a la vez el borde del manto celeste y el de la túnica terrestre | La unión de cielo y tierra |
Estas lecturas tienen grados distintos de apoyo y conviene presentarlas como interpretaciones. Las teorías que ven en las estrellas un mapa astronómico exacto deben distinguirse de lo que se observa directamente en la tela.
En conjunto, la imagen muestra a una Virgen Madre revestida de cielo y cercana a la tierra, en oración, con Jesucristo en el centro de su cuerpo, hablando con signos que distintos mundos podían entender. Es una de las expresiones más logradas de evangelización inculturada.
CAPÍTULO 07
Guadalupe y otras grandes apariciones marianas
Lo común y lo propio
Cada aparición tiene su contexto y sus acentos. Puestas lado a lado, dejan ver mejor lo propio de Guadalupe.
| Aparición | Lugar y fecha | Vidente(s) | Acento principal | Rasgo característico |
|---|---|---|---|---|
| Guadalupe | México, 1531 | San Juan Diego y Juan Bernardino | Jesucristo, maternidad, misericordia, misión e inculturación | La imagen en la tilma y la casita |
| Rue du Bac | París, 1830 | Santa Catalina Labouré | Confianza en la intercesión de María | La Medalla Milagrosa |
| La Salette | Francia, 1846 | Mélanie Calvat y Maximin Giraud | Conversión y reconciliación | María aparece llorando |
| Lourdes | Francia, 1858 | Santa Bernadette Soubirous | Oración, penitencia e Inmaculada Concepción | La fuente y el santuario de curación |
| Fátima | Portugal, 1917 | Lucía, Francisco y Jacinta | Conversión, oración, reparación y paz | El milagro del sol y el Rosario |
| Medjugorje | Bosnia y Herzegovina, desde 1981 | Seis presuntos videntes | Conversión, oración, ayuno, Eucaristía y paz | Nihil obstat pastoral desde 2024, sin declaración sobre la sobrenaturalidad de los fenómenos |
Lo común. En todas, María conduce a Jesucristo, llama a la conversión, se acerca con frecuencia a personas sencillas y convierte el encuentro personal en misión.
Lo propio de Guadalupe. La maternidad ocupa el centro: María sale al encuentro, escucha el llanto, consuela, atiende la enfermedad y acompaña. Aparece así como transparencia maternal del amor y de la misericordia de Dios. Pide una casa donde Cristo sea mostrado y donde las personas encuentren amor, compasión, auxilio y defensa. Y el signo que deja es su propia imagen, compuesta en un lenguaje que permite al Evangelio dialogar con el mundo de Juan Diego.
Apariciones y Revelación. Las apariciones marianas pertenecen al ámbito de las revelaciones privadas. Su papel, como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 67), es ayudar a vivir más plenamente la Revelación definitiva de Cristo en una época determinada, sin completarla ni corregirla.
CAPÍTULO 08
La casita: síntesis del mensaje guadalupano
Síntesis del mensaje guadalupano
De todo lo que María pide en el Tepeyac, la casita sagrada reúne lo esencial. Es un edificio, y es también una manera de entender cómo Dios se hace presente en medio de un pueblo.
- Para mostrar a Jesucristo. Es el primer motivo que da María: mostrar y dar allí a su Hijo.
- Para escuchar el sufrimiento. Allí quiere oír el llanto y remediar las penas de quienes acudan.
- Para ofrecer misericordia. Amor, compasión, auxilio y defensa son los dones que promete.
- Para todos. Su maternidad alcanza a las diversas estirpes de hombres: la casa es pertenencia compartida.
- Construida entre muchos. Juan Diego lleva el mensaje, Zumárraga discierne, Juan Bernardino confirma y el pueblo recibe.
- Para reconciliar diferencias. Las diferencias permanecen y encuentran un centro común.
Una imagen de la Iglesia
La casita retrata una Iglesia con Cristo en el centro, donde cada persona es llamada por su nombre, el sufrimiento encuentra oídos, los pequeños reciben una misión, la diversidad vive en comunión y la misericordia de Dios se hace visible.
CAPÍTULO 09
Guadalupe hoy
Tareas concretas para la comunidad
Lo que pasó en el Tepeyac propone tareas concretas para una comunidad cristiana de hoy.
- Poner a Jesucristo en el centro. La devoción a María cumple su sentido cuando lleva al Evangelio y a los sacramentos.
- Reconocer la dignidad de cada persona. María llamó por su nombre a un hombre que se tenía por poca cosa. Nadie es insignificante.
- Salir al encuentro. Una Iglesia guadalupana va también hacia quienes están lejos, heridos o desorientados.
- Escuchar el sufrimiento. La casita se pidió para oír el llanto y remediar las penas; la fe aprende a reconocer el dolor concreto de cada persona.
- Tender puentes. El Tepeyac reunió culturas, historias y responsabilidades distintas. Guadalupe invita a superar desprecios y exclusiones y a construir comunión respetando las diferencias.
- Evangelizar desde dentro de la cultura. Evangelizar es reconocer lo verdadero y bueno que hay en la cultura del otro y conducirlo hacia Cristo.
- Acompañar sin sustituir. Acompañar es ayudar al otro a crecer en libertad y responsabilidad.
- Hacerse mensajeros. Juan Diego recibió un don para compartirlo. Cada uno puede llevar esperanza, reconciliación, misericordia y fe al lugar donde vive.
El Tepeyac continúa
Guadalupe sigue ocurriendo cada vez que una persona es recibida con dignidad, alguien escucha el sufrimiento de otro, las diferencias se encuentran y una comunidad ayuda a descubrir a Jesucristo. Ser guadalupano es ayudar a construir, allí donde vivimos, la casita que María sigue deseando para sus hijos.
CAPÍTULO 10
Fuentes y principales preguntas históricas
Datos, interpretación y fe
El Acontecimiento Guadalupano pertenece a la historia de la fe y también puede estudiarse con los métodos de la historia. Conviene distinguir tres planos: los datos documentales, su interpretación y el juicio de fe.
Las principales fuentes
| Fuente | Qué contiene | Autoría | Fecha |
|---|---|---|---|
| Nican Mopohua («Aquí se narra») | El relato en náhuatl de los encuentros entre María y Juan Diego | Antonio Valeriano, quien comenzó como discípulo de fray Bernardino de Sahagún y terminó como profesor y rector del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. Además, fue durante más de veinte años, entre 1573 y 1599, gobernador de la parcialidad indígena de México-Tenochtitlan. | Según los estudios realizados en la Biblioteca Pública de Nueva York, donde está resguardado, este documento manuscrito está datado entre 1545 y 1548. Lo que se imprimió en 1649 es ese relato escrito nuevamente y compilado en un libro llamado Huei Tlamahuiçoltica: El Gran Acontecimiento. Una copia está en el Museo Soumaya. |
| Nican Motecpana («Aquí se pone en orden») | Noticias sobre Juan Diego, Juan Bernardino y los primeros milagros | Vinculado por la tradición a Fernando de Alva Ixtlilxóchitl | Impreso en 1649 |
| Huei Tlamahuiçoltica | Compilación en náhuatl que reúne los dos textos anteriores y otros guadalupanos | Publicado por Luis Lasso de la Vega | 1649 |
| Informaciones Jurídicas | Testimonios sobre Juan Diego y la tradición conservada en comunidades indígenas de Cuautitlán | Proceso con testigos indígenas y españoles | 1666 |
Se conservan además otros documentos sobre el culto del Tepeyac, la imagen y la memoria de Juan Diego.
Algunas preguntas frecuentes
¿Por qué no existen documentos eclesiásticos de 1531 que registren las apariciones? No se conserva un documento eclesiástico como tal de ese año que registre las apariciones. Esto no es algo tan extraño, ya que el gran documento es la propia tilma, la tradición oral y el posterior escrito del Nican Mopohua; pero es verdad que, bajo nuestra mirada del siglo XXI, sería lógico tener más documentos de la época que avalaran el Gran Acontecimiento. Sin embargo, el texto del Nican Mopohua, escrito por Antonio Valeriano entre 1545 y 1548, es una prueba en sí, no sólo por lo que pone, sino por la relevancia del personaje que lo escribió. Valeriano no fue una persona anónima, sino todo lo contrario. Primero fue alumno de fray Bernardino de Sahagún y posteriormente fue profesor y rector del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. Además, tuvo el importante cargo político de ser gobernador de la parcialidad indígena de México-Tenochtitlan entre 1573 y 1599. Si el relato no hubiera sido verdad, habría sido muy difícil exponer el nombre de una persona tan relevante como aval de la veracidad de los hechos y de su redacción, aparte de que hubiera sido muy fácil desmentirlo en los primeros años de su puesta en circulación. No obstante, hay algunos otros documentos antiguos que, sin querer demostrar la veracidad de la aparición de la Virgen, mencionan que existía una ermita en el Tepeyac donde se rendía culto a la Guadalupana. Éstos son los Anales de Chimalpahin o Relaciones de Chalco Amaquemecan y los Anales de Tlatelolco y México, entre otros.
¿El Nican Mopohua es demasiado tardío? Uno de los primeros escritos que se conserva en la Biblioteca Pública de Nueva York está datado entre 1545 y 1548, por lo que en absoluto es una fecha tardía para poner por escrito el relato que ya circulaba mediante la tradición oral entre los habitantes del Valle del Anáhuac. Sin embargo, hasta 1649 no se publica como tal en un libro realizado por el capellán de la Ermita de Guadalupe, Luis Lasso de la Vega, quien lo denomina Huei Tlamahuiçoltica, o El Gran Acontecimiento. En él se reúnen el relato del Nican Mopohua, el Nican Motecpana y varias oraciones a la Virgen de Guadalupe.
¿Existió realmente Juan Diego? Su historicidad se ha debatido. Tradiciones y documentos posteriores conservan datos sobre su persona, su lugar de origen y su fama de santidad, y las Informaciones de 1666 recogieron testimonios de comunidades indígenas de Cuautitlán. Tras el proceso histórico y canónico correspondiente, Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y lo canonizó en 2002.
¿Todos los religiosos aceptaron desde el principio la devoción del Tepeyac? No. Algunos franciscanos temieron que el culto se confundiera con prácticas religiosas prehispánicas; en 1556 el provincial fray Francisco de Bustamante predicó contra él, mientras el arzobispo Alonso de Montúfar lo promovía. La recepción de Guadalupe conoció discernimiento, tensiones y posiciones distintas dentro de la Iglesia.
¿La Guadalupe mexicana procede de la de Extremadura? Antes de 1531 ya existía en Extremadura, una región de España, un gran santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Sin embargo, a pesar de que Hernán Cortés y varios conquistadores eran extremeños, la imagen de la Virgen que traen cuando llegan a México es la Virgen de los Remedios y la primera iglesia que levanta Cortés en Veracruz está dedicada a la Virgen del Rosario. La única relación real y demostrada que hay entre las dos Guadalupes es simplemente el nombre, ya que ni fue la Virgen que comenzaron a difundir Cortés y los demás al llegar a México, ni ambas imágenes se parecen en absoluto. Además, hay que poner en valor que la Guadalupana es un códice cuyos significados sólo entendían los indígenas y que ayudó a la evangelización de los naturales de un modo que en nada se puede comparar con el esfuerzo realizado por los frailes durante los diez años anteriores a las apariciones.
¿Qué dice la ciencia sobre la tilma? La ciencia, como tal, lo único que puede hacer es asombrarse ante diferentes fenómenos. El primero y más evidente es que, después de casi quinientos años, la fibra de maguey de la que está hecha la tilma sigue en muy buen estado de conservación. Un tejido que debía haberse dañado y descompuesto en pocos años sigue casi como el primer día, a pesar de haber sufrido no sólo el paso del tiempo, sino también incidentes como el humo de las velas, la cera, el ácido que se derramó e incluso la bomba que explotó a escasos metros. Por otro lado, gracias a la digitalización por imagen que hizo el Dr. José Aste Tonsmann en 1979 del rostro de la Virgen, observó trece figuras en los dos ojos: cinco en las córneas y ocho en las pupilas. La imagen más grande mide casi cinco milímetros. Estos personajes se dividen en dos escenas:
Primera escena: el momento de la estampación (seis personajes)
1. Un indígena que observa: aparece sentado en el suelo, con la cabeza ligeramente levantada y detalles como una arracada y huaraches.
2. Fray Juan de Zumárraga: un hombre con calva grande, nariz prominente, ojos hundidos y barba blanca.
3. Un hombre joven: un intérprete o traductor, identificado como Juan González, con expresión de asombro.
4. Juan Diego: el indígena de rasgos marcados, con barba y bigote, que abre su propio ayate o manto frente al obispo.
5. Una mujer de raza negra: una sirvienta o esclava que servía en la casa del obispo Zumárraga.
6. Un hombre de rasgos españoles: un hombre pensativo que se acaricia la barba, identificado por algunos como Sebastián Ramírez de Fuenleal o un miembro de la Audiencia.
Segunda escena: el grupo familiar indígena (siete personajes)
Al centro de las pupilas, en una escala más pequeña y apartada, aparece un grupo que simboliza una familia:
1. La madre, una mujer con un bebé cargado en la espalda mediante un rebozo.
2. El padre, ubicado un poco más abajo de la madre.
3. Un niño, hijo de la familia.
4. Una niña, hija de la familia.
5. El bebé que carga la madre.
6. El abuelo de la familia indígena.
7. La abuela de la familia indígena.
Fe e historia
La fe cristiana puede afrontar las preguntas históricas sin miedo. Estudiar las fuentes, reconocer los silencios documentales y distinguir hechos, hipótesis, tradiciones e interpretaciones permite acercarse a Guadalupe con mayor seriedad. La Iglesia recibe el Acontecimiento Guadalupano como ayuda para contemplar y vivir más a fondo la única Revelación definitiva: Jesucristo.